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La esposa de un magnate desapareció Ahora Noruega tiene una obsesión nacional

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22-05-2020 (15:47:00) ACTUALIDAD

Al desaparecer Anne-Elisabeth Falkevik Hagen, casada con uno de los millonarios más adinerados del país, todos pensaron que era un secuestro. Hasta que él se convirtió en sospechoso

Su última llamada telefónica fue a las 9:14, más o menos cuando su esposo, uno de los hombres más ricos de Noruega, pasó bajo las cámaras de seguridad a las puertas de su compañía de inversión en energía y propiedades. No mucho más tarde esa mañana, hace más de 18 meses, Anne-Elisabeth Falkevik Hagen, de 68 años, desapareció de su casa en los suburbios de Oslo.

Cuando la policía en Noruega investigó, encontraron solo una tira de plástico, una huella de zapato y algunas manchas de sangre, además del celular de Hagen. El nuevo cachorro de la pareja estaba encerrado en el baño, y sobre su cama había una nota de rescate mal escrita, pero muy detallada, que pedía USD 9.5 millones, a pagarse en una desconocida criptomoneda llamada Monero.

Al principio, la policía trató el tema como un simple caso de secuestro y rescate, y le pidió a los medios noruegos permanecer en silencio. Sin embargo, después de unos meses, la policía se convenció cada vez más de que las pistas que encontraron en la casa habían sido plantadas para engañar y ocultar el hecho de que Hagen realmente había sido asesinada.

Esta convicción creciente llevó a la policía, en enero de 2019, a revelar el secreto al público, con la esperanza de que alguien, en algún lugar, pudiera aclarar sobre lo que había sucedido.

No está claro si alguien lo hizo, pero la revelación electrificó a la nación. A fines del mes pasado, el caso dio otro giro sensacional cuando el esposo, Tom Hagen, de 70 años, fue arrestado bajo sospecha de haber orquestado el asesinato.

Pero sin cuerpo, arma homicida, o motivo claro, la policía se vio obligada a soltar a Hagen una semana después, por orden del Tribunal Supremo de Noruega.

 

Desde el momento en que se reveló, la desaparición —y posible asesinato— de Hagen, ha fascinado a esta nación escandinava, donde los asesinatos son raros y el crimen es principalmente un tema de series de televisión y libros de ficción.

Sobre la marcha, un detective de la policía amante del jazz ha conseguido una fama no deseada. Cada uno de sus movimientos son desmenuzados por dos estrellas del periodismo de investigación. Sobre todo, se ha convertido en un obsesivo acertijo de “quién-fue” a nivel nacional, y la mayoría de las personas sospecha que el esposo de casi cinco décadas de Hagen es el culpable.

“Nunca hemos visto algo sí en Noruega”, dijo Leif Lier, un ex jefe de policía de Oslo conocido por recuperar El grito de Edvard Munch después de que la pintura fue robada en 1994. “Sigo cada giro y cada pista, cada acontecimiento”.

El día de la desaparición, el 31 de octubre de 2018, Hagen volvió a casa del trabajo alrededor de la hora del almuerzo y encontró la nota de rescate. El teléfono celular de su esposa tenía una llamada perdida de un electricista a las 9:49, indicando la hora de su desaparición en algún momento antes de eso, dijo la policía. Los empleados han confirmado que Hagen estaba en el trabajo a esa hora en su complejo de oficinas, a ocho minutos de la casa.

Hagen, cuyos bienes están valorados en unos USD 190 millones, hizo su fortuna como fundador de una empresa de servicios públicos, Elkraft, que sirve a toda Escandinavia. También es dueño de un gran resort de esquí y otras propiedades.

Se supo casi de inmediato que, en 1993, la pareja, que tiene tres hijos adultos, cambió su contrato de matrimonio, según muestran los registros públicos, para estipular que en caso de divorcio, ella solo obtendría los muebles, un carro y el derecho de quedarse con los terrenos que ella heredó de sus padres.

 

Al principio, eso pareció eliminar las consideraciones financieras como un motivo para que Hagen matara a su esposa. Pero los expertos legales rápidamente plantearon dudas de que ese acuerdo se sustentase en los tribunales.

El abogado de Hagen, Svein Holden, dijo que la pareja no experimentaba ninguna turbulencia marital en el momento que ella desapareció.

“A los largo del matrimonio ha habido momentos que han sido duros”, dijo, “pero no tuvieron problemas recientes”.

Hagen, quien niega haber estado involucrado en la desaparición de su esposa, sugirió a la policía que quizás tenía enemigos que hubieran querido lastimarlo al hacerle daño a su esposa, dijo su abogado. Sin embargo, si tenía tales enemigos no se mostraba preocupado por las medidas de seguridad.

La modesta casa de la familia en una calle sin salida en las afueras de Oslo no tiene cámaras de seguridad, y los visitantes pueden caminar directamente hasta la puerta. Su vecino, Rolf Arne Letvik, dijo que él y Hagen construyeron sus casas en 1980.

“Nuestros hijos crecieron juntos aquí”, dijo Letvik, y agregó refiriéndose a Anne-Elisabeth Falkevik Hagen: “Era una persona muy amable, amigable y extrovertida”.

 

La dirección y el número privado de Hagen se pueden encontrar fácilmente en línea, aunque él es una especie de tecnófobo. Nunca se acerca a una computadora, es incapaz de escribir un correo electrónico y tiene el código de acceso a su viejo Nokia tallado en la pantalla, dice su abogado.

En las semanas posteriores al crimen, mucho antes de que Hagen se convirtiera en sospechoso, la familia y la policía condujeron negociaciones con los presuntos secuestradores, comunicándose a través de pequeñas ventas de bitcoins. Diferentes pagos correspondían a diferentes solicitudes y respuestas.

Sin embargo, después del contacto inicial, las semanas pasaron sin que nadie supiera de los supuestos secuestradores. Finalmente, frustrada por el lento ritmo de la investigación, la policía decidió permitir que los medios informaran lo que sabían. Aún así, la investigación no llegó a ninguna parte.

En julio, Hagen transfirió un poco más de un millón de dólares a los supuestos secuestradores con la promesa de que darían pruebas de que su esposa todavía estaba viva. Pero ninguna llegaba.

La investigación era encabezada por un oficial de policía de cuarta generación, Tommy Broske, quien preside un equipo de 200 agentes. Broske, de 48 años, que en su tiempo libre toca la batería en una banda de jazz, los Whereabouts, se hizo conocido cuando vigilaba la salvaje frontera de Noruega con Suecia, al enfrentar a traficantes de drogas y una pandilla de motociclistas, los Bandidos.

 

Pero el año pasado dijo que esta era “el caso más exigente que jamás haya investigado”, todo bajo la atenta mirada de un país obsesionado con el misterio.

A pesar de las presiones, con un trabajo metódico, Broske comenzó a eliminar posibles escenarios. El suicidio fue descartado, así como la decisión de Hagen de huir. En cualquier caso, razonó la policía, ¿por qué dejaría una nota de rescate tan compleja y haría que alguien se hiciera pasar por un secuestrador y negociara con la policía y la familia?

“Investigaron el secuestro hasta inicios de este año; no pudieron descartarlo”, dijo Adne Husby Sandnes, quien con su colega Gordon Andersen ha dominado la cobertura del caso. “Pero cuando la policía estuvo segura de que nunca hubo secuestro, fueron por el arresto”.

“Estadísticamente, más a menudo es el marido”, agregó Sandness. “Pero este caso siempre ha sido sorprendente”.

Él y Andersen, su colega en el periódico noruego VG, son una especie de pareja extraña. Andersen, de 48 años, tiene cinco hijos y está cubierto de tatuajes, mientras que Sandnes tiene 26 años y conduce un Porsche 911 del 2000. Pero obtuvieron varias primicias en el caso, al revelar los contenidos de la nota de rescate, el pago de un millón de dólares hecho por Hagen y la cantidad que los supuestos secuestradores exigieron originalmente.

Finalmente, a fines del mes pasado, cuando Hagen conducía hacia su trabajo, varios autos de la policía lo obligaron a salir del camino y los oficiales lo arrestaron.

 

“Después de 18 meses de investigación, la policía llegó a un punto en el que creemos que hay suficientes motivos para sospechar que Tom Hagen cometió el homicidio o fue cómplice en el homicidio de Anne-Elisabeth Falkevik Hagen”, dijo Broske en un comunicado.

“Ahora creemos que no hubo secuestro y que nunca hubo negociaciones genuinas”, dijo en el comunicado. “En otras palabras, creemos que hubo un claro y bien planificado intento de engañar a la policía”.

Una corte local confirmó la orden de arresto, y puso a Hagen bajo custodia. Pero entonces la Corte Suprema ordenó su liberación.

“No había motivos razonables para sospechar de mi cliente, lo determinaron dos de tres jueces”, dijo Holden, el abogado de Hagen.

La policía intentó volver a arrestar a Hagen el mismo día, 8 de mayo, pero fracasó. Entonces se les ocurrió un nuevo sospechoso, un experto en criptomonedas que no ha sido identificado en los medios de comunicación noruegos. Fue puesto en libertad dos días después, pero se le acusó de asistir en el secuestro.

Por ahora, la investigación de Broske se estancó, pero él dice que está decidido a resolver el caso. (Foto: REUTERS)

Por ahora, la investigación de Broske se estancó, pero él dice que está decidido a resolver el caso. (Foto: REUTERS)

“Esto es simple. Él quería que mi cliente invirtiera, y mi cliente no lo hizo”, dijo Holden. Agregó que se preguntaba por qué la policía no estaba destinando más recursos a encontrar a la mujer.

“La policía está en un túnel”, dijo. “Son incapaces de ver nada más que al señor Hagen”.

Por ahora, la investigación de Broske se estancó, pero él dice que está decidido a resolver el caso.

“Nuestro objetivo sigue siendo encontrar a Anne-Elisabeth Falkevik Hagen”, escribieron los fiscales en un comunicado después de la liberación de Hagen. “Queremos averiguar qué pasó con ella y quién participa en el caso”.